Hay una práctica deportiva que se ha convertido en una de las opciones favoritas al momento de entrenar, específicamente en grupos de mujeres mayores de 45 años. Se trata de un ejercicio conocido como bootcamp, que se ha vuelto muy común en los Estados Unidos y poco a poco ha ido ganando terreno en otras localidades.
Es una actividad deportiva que mejora la fuerza y la tonificación muscular. Además, garantiza el aumento de la resistencia y de la capacidad cardiovascular. Previene los síntomas menopáusicos, mejora la coordinación y la movilidad articular, sin contar los beneficios emocionales que brinda.
Este tipo de entrenamiento se ha hecho tan especial en este grupo de mujeres porque combate la pérdida de la masa muscular, que es tan común a partir de los 40 años. Su práctica constante contribuye a que aumente la fuerza del músculo, mejora la salud del corazón y la capacidad aeróbica, ya que, cuando se hace, se pueden quemar entre 350 y 850 calorías por sesión.
Por otro lado, este ejercicio ayuda a preparar el cuerpo para todos los cambios hormonales que ocurren también durante esos años y todos los síntomas que se asocian con la menopausia. Previene al cuerpo de riesgos cardiovasculares, manteniendo la estructura y la composición corporal. Además, la práctica constante de esta rutina deportiva trabaja todo lo que es el área de la coordinación y favorece el aumento de la movilidad articular, dos aspectos que son esenciales durante esa edad en la que se pierde mucha conexión neuronal.
Esta práctica deportiva se centra en clases de aproximadamente 45 minutos, en las que se incluye una etapa de calentamiento, una de entrenamiento y otra de cierre o vuelta a la calma. Los ejercicios se realizan a través de estaciones, y en cada una de ellas se alterna entre ejercicios de fuerza y cardiovasculares. Por ejemplo, una sesión de bootcamp completa comprende una variedad de ejercicios en donde se trabajan diferentes grupos musculares y capacidades físicas.
Una clase puede estar compuesta por ejercicios de fuerza, como las flexiones, las sentadillas y el peso muerto; ejercicios cardiovasculares, como el sprint, los saltos de tijera y los burpees; y también ejercicios para el área del core, como la plancha y las elevaciones de piernas, así como ejercicios de agilidad y coordinación, como escaleras de agilidad y conos, en donde tienes que hacer cambios rápidos de dirección.
También puede abarcar circuitos con estaciones, en donde cada participante haga una rutina específica conforme a cada parada dentro del circuito, que puede incluir sentadillas, flexiones, saltos en caja, cintas de correr o bicicleta estática. Finalmente, esta propuesta deportiva incluye una tercera etapa, que es de vuelta a la calma, donde el participante realiza estiramientos para mejorar su flexibilidad, así como movimientos suaves para relajar los músculos y reducir las tensiones. Como se puede ver, es un entrenamiento que es completo, diverso y muy dinámico, que implica una rutina integral para trabajar diferentes áreas dentro de la salud física, mental y emocional, y es por eso que se ha vuelto tan adictivo.