Si eres un aficionado de la botánica y entre las plantas que quieres tener en tu huerta se encuentra el cultivo de tomates, te traemos la solución.
Sin que gastes en costosos elementos, fertilizantes o productos de vivero para lograr que sobreviva este tipo de fruto que es utilizado en varias recetas culinaria como verdura, te contamos el secreto que esconden los expertos. ¿De qué se trata?
Con una sencilla guía fácil y práctica, te enseñamos el paso a paso para que lo incorpores junto a las demás plantas que colecciones en el jardín de tu casa.
Con nada más y nada menos que 4 tips que no fallan, el primero que tienes que pasar por alto es la temperatura. Recuerda que es fundamental sembrar las semillas a principios de marzo en una zona donde esté protegido de las heladas. En el caso de que vivas en una ciudad de bajas temperaturas, lo recomendable es plantar las semillas de tomates en interiores.
En cuanto al suelo y la luz, dos factores esenciales para el crecimiento para este tipo de plantas, lo necesario es una exposición solar de 6 a 8 horas con luz directa, aunque si las temperaturas son extremas, coloca mallas de sombra para que no se queme por los rayos solares. Por la elección del suelo, el tomate requiere un sustrato rico en nutrientes y con buen drenaje.
El riego es otro ítem que no debes pasar por alto. Es fundamental que antes de regar tus plantas, chequees si tiene humedad, en el caso de que la respuesta sea sí, espera a que esté seca para volver a regarla.
Finalmente, controla la temperatura en la que se encuentran el cultivo porque es un vegetal ideal para clima templado. Si notas que el frío es el protagonista, protege tu planta con mantas térmicas y tendrás una cosecha con tomates frescos y dulces. ¡Pon en práctica estos consejos de jardinería!.