Las sartenes de hierro fundido son una joya en la cocina. Su durabilidad, capacidad para distribuir el calor y propiedades antiadherentes las convierten en las favoritas de muchos. Sin embargo, el cuidado adecuado es esencial para mantenerlas en óptimas condiciones.
El problema:
Suciedad y óxido. Con el tiempo, la suciedad y los restos de comida pueden acumularse en las sartenes de hierro fundido, reduciendo su antiadherencia y provocando la aparición de óxido.
Afortunadamente, existe un truco infalible para devolverles su brillo original.
El truco: sal y cepillo duro
Olvídate de los remedios caseros complicados. El secreto para limpiar tus sartenes de hierro fundido está en la sal y un cepillo duro.
Pasos a seguir:
Calienta la sartén: si la suciedad está seca, calienta un poco de agua en la sartén hasta que empiece a burbujear.
Frota con un cepillo: con un cepillo de cerdas de acero, frota el fondo y los lados de la sartén durante un minuto.
Aplicación sal: escurre la sartén y esparce sal gruesa. Frota nuevamente con el cepillo durante otro minuto.
Enjuague: retira los restos de sal con agua caliente y una esponja.
¡Listo!
Tu sartén de hierro fundido estará limpia y lista para usar. Este truco también funciona para sartenes de acero al carbono, pero utiliza una esponja suave en lugar de un cepillo duro.
Consejos adicionales:
Realice la limpieza inmediatamente después de cocinar para evitar que la suciedad se adhiera.
Seca bien la sartén después de lavarla para prevenir la oxidación.
Para un optimo cuidado de su sartén, realice el curado de la misma.
Con este sencillo truco, podrás mantener tus sartenes de hierro fundido en perfectas condiciones durante años.