El mundo de la repostería tiene una estrella indiscutible y es la tarta de queso, una receta clásica, conocida también como cheesecake, que ha conquistado paladares alrededor del mundo gracias a su textura suave, cremosa y su inigualable sabor. Pero, ¿qué hace tan especial a la tarta de queso? La respuesta está en la armonía perfecta de sus ingredientes principales.
El queso crema, el protagonista de esta receta, se combina con huevos, azúcar y un toque de vainilla para crear un relleno tan cremoso que se deshace en la boca. A continuación, te damos todos los secretos para elaborar la mejor tarta de queso, un postre que nunca decepciona.
Ingredientes
- 40 g de mantequilla
- 1 kg de queso doble crema
- 100 g de galletas de avena
- 280 g de azúcar
- 1/2 vaina de vainilla
- 4 huevos
- 150 g de nata agria
- 40 g de nueces pecanas
- 250 ml de nata para montar
- 4 cucharadas de sirope de arce.
Preparación de la tarta de queso
El primer paso de esta receta es preparar la base, la cual se debe hacer derritiendo la mantequilla. Acto seguido, tritura las galletas de avena hasta obtener una textura fina y mézclalas con la mantequilla hasta formar una masa compacta. Cubre el fondo de un molde desmontable (20 cm de diámetro y 10 cm de alto) con papel de horno engrasado, extiende la mezcla de galletas y presiona con firmeza. Luego, hornea la base durante 6 minutos a 180 °C y deja enfriar en una rejilla sin retirar del molde.
Preparar el relleno: bate el queso crema con una batidora de mano hasta que quede suave e incorpora 250 g de azúcar y las semillas de la vaina de vainilla. Añade los huevos batidos y la nata agria, removiendo con cuidado hasta obtener una mezcla homogénea y vuelca esta mezcla sobre la base de galletas ya horneada.
Hornear al baño María: coloca el molde bien sellado dentro de una fuente grande y suma agua hirviendo hasta que el nivel cubra unos 3 cm del molde. Hornea la tarta durante 80 minutos a 160 °C. Una vez pasado el tiempo, deja que repose dentro del horno apagado durante 30 minutos más y deja enfriar en una rejilla durante toda la noche.
Decoración final: carameliza el azúcar restante en una sartén, agrega las nueces y colócalas sobre papel de horno para que enfríen. Separa el borde de la tarta, espolvorea un poco de azúcar y voltea para retirar el papel de horno. Por último, decora con nata montada, las nueces caramelizadas y un generoso chorro de sirope de arce.