Las orquídeas son plantas que combinan exotismo, belleza y simbolismo, lo que las transforma en una excelente opción en el mundo de la jardinería. Se destaca por su variedad de colores, tamaños y formas, así como también por su elegancia y sofisticación.
Esta especie pertenece a la familia Orchidaceae, considerada por los expertos en jardinería y en botánica una de las familias de plantas más diversas y grandes del planeta. Los cuidados no son demasiados, solo precisan luz, pero no directa porque puede arruinar sus hojas; la temperatura ideal es entre 18 °C y 25 °C durante el día, y un poco más baja por la noche. El abono debe ser uno que facilite el drenaje y el riego siempre debe ser moderado.
Cómo salvar tus plantas orquídeas
Una de las principales características de las orquídeas es su capacidad de adaptabilidad en diferentes hábitats, desde los más tropicales hasta las regiones templadas. Eso sí, el riego debe ser una de las cuestiones a las que más atención debes prestarle, ya que la falta de agua o el exceso pueden dañarlas.
Si cometiste el error de regar de más esta especie botánica, toma nota de las recomendaciones de los viveristas para salvar tus plantas.
Con unas tijeras desinfectadas, elimina las partes dañadas, ya sean hojas o tallos de la flor.
Revisa las raíces y elimina las que veas que tienen color oscuro. Deja solamente las que tengan color verde o blanco.
Ahora procede a trasplantarla; para eso utiliza una maceta nueva con sustrato adecuado para estas plantas.
Espera unos cuantos días para poder regarla, presta atención al color de sus raíces; cuando veas que tienen coloración plateada, es porque llegó el momento de regarlas.
Como sugerencia extra de los expertos en jardinería, se recomienda utilizar un abono foliar por unos cuantos meses para que proporcione los nutrientes necesarios a las orquídeas a través de sus hojas.