En el mundo de la decoración de interiores los colores son un factor que no se puede obviar, ya que hay tonos que se adaptan mejor a las nuevas tendencias. Por ejemplo, el beige ha sido considerado un tono sin personalidad, relegado a un segundo plano en el mundo del diseño, no obstante, su versatilidad y conexión con la naturaleza han hecho que reviva con fuerza.
En la decoración actual y en la filosofía del Feng Shui, el beige se ha convertido en un aliado básico para crear ambientes equilibrados y llenos de calidez. La suavidad que emana este tono convierte en una alternativa perfecta para quienes buscan un refugio de paz en sus hogares.
Sin duda, el beige no es para nada llamativo, pero la clave de este tono radica en su sutileza, ya que puedes jugar con sus distintas tonalidades, las cuales van desde el marfil, el arena o el tierra. En espacios clásicos, este tono refuerza la sensación de elegancia y refleja la luz, lo que genera un efecto instantáneo de amplitud en la decoración del lugar.
El beige en el Feng Shui: conexión con la tierra
En la filosofía Feng Shui, el beige está vinculado al elemento Tierra, que representa estabilidad, seguridad y arraigo, por lo que es un color que favorece la fluidez de la energía positiva (“chi”). Las tonalidades más terrosas del beige evocan la naturaleza y ayudan a crear espacios serenos, lo que promueve el bienestar en el hogar.
Si usas este color en la decoración de tu dormitorio o sala de estar, según el Feng Shui, reduce la ansiedad y mejora la concentración, una gran alternativa para quienes buscan vivir en un entorno armonioso. Ten en cuenta que combinado con madera, piedra o textiles naturales, refuerza la sensación de confort y calidez.