La decoración navideña evoluciona hacia estilos más simples y naturales. En este marco, el enfoque nórdico se posiciona como uno de los favoritos. Este estilo combina tonos suaves, materiales naturales y un aire minimalista que crea una atmósfera cálida y acogedora.
El pino tradicional cede espacio a versiones más sencillas. Los árboles menos frondosos, incluso ramas secas, son perfectos para resaltar el encanto de lo simple. Además, suelen ser de tamaño pequeño o mediano.
La decoración nórdica apuesta por elementos orgánicos como madera, lino, algodón y fibras vegetales. Adornos en papel, hojas y ramas complementan el ambiente natural. El plástico y los elementos excesivamente brillantes o con purpurina se descartan.
Los tonos blancos y grises dominan la paleta cromática. Según el ambiente deseado, se pueden añadir pequeñas dosis de negro, verde para un toque natural o rojo para un estilo más tradicional.
La funcionalidad es esencial en el diseño nórdico. Adornos sutiles como estrellas, figuras de animales y velas blancas o plateadas no recargan el espacio. Las luces cálidas, dispuestas con moderación, refuerzan la sensación de armonía.
La Navidad nórdica se aleja de lo recargado para enfocarse en una belleza natural. Este enfoque minimalista no solo refleja elegancia, sino que también fomenta un ambiente de calma y conexión con la naturaleza.